Complejos vitamínicos, menos sanos de lo que creemos

Cada vez se abusa más de complementos vitamínicos

Está claro que nuestro organismo necesita su cantidad diaria de vitaminas y demás nutrientes, pero a veces, por unas cosas o por otras, no las recibe. En ese caso, podemos recurrir a suplementos vitamínicos que nos aportan aquéllo que no hemos tenido por otro lado. ¿Pero hasta qué punto son saludables?

En el 65% de los hogares españoles hay productos que nos aportan vitaminas de forma artificial. Se trata de los suplementos vitamínicos, cada vez más anunciados en todos los medios de comunicación como si fueran la panacea.

Como en todo, abusar es malo

Son muchos los hogares en los que se recurre a estos productos, por eso la Unión Europea acabó por regularlos. Concretamente, prohibió que se les atribuyeran propiedades de prevención, tratamiento o curación de enfermedades, ya que eso sería publicidad engañosa.

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Además, muchos de los que recurren a este tipo de suplementos no deberían hacerlo, ya que los expertos en medicina consideran inútil el uso preventivo de estos productos. Y es que antes de tomarlo deberíamos consultar a un especialista, y que nos dijera qué cantidad tenemos que tomar, y en qué condiciones.

Pero a veces no es sólo culpa del consumidor. Son muchos los especialistas que, a golpe de receta, recomiendan a sus pacientes estos suplementos, sin advertirles de que es más saludable tomar las vitaminas en los propios alimentos. Y esto ha llevado a que, más que carencia, recibamos sobredosis de vitaminas y minerales. Y eso tampoco es saludable. Para no quedarnos cortos ni pecar de demasiado, bastaría con tomar cinco piezas de fruta al día, verdura, legumbres y cereales. Y así no necesitaríamos estos suplementos artificiales.

Sobredosis de vitaminas

El director de Información Médica del Colegio de Farmacéuticos de Vizcaya, Juan del Arco, declaró que el consumo excesivo de vitaminas puede tener consecuencias inesperadas a largo plazo. Además, las vitaminas liposolubles (A, D, E y K) no se eliminan, se fijan en las grasas.

A diferencia de lo que se pueda creer, los excesos de vitaminas perjudican nuestra salud. Demasiada vitamina A da dolor de cabeza, provoca irritabilidad y daña los huesos. La vitamina D puede dañar los riñones y el sistema cardiovascular, y todas pueden cambiar el metabolismo del hígado.

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Por todo esto, tengamos cuidado con los suplementos vitamínicos. Recurramos a ellos sólo cuando un médico nos lo recomiende, ya que a diferencia de lo que podamos creer, son algo que sólo debería utilizarse en situaciones puntuales. Y no queramos llegar a esa situación. Para eso, basta una buena alimentación.

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