Cómo cultivar tú misma tomates cherrys en 5 pasos

¿Estás harta de consumir tomates en mal estado después de comprarlos en establecimientos y supermercados habituales? Pues estás de suerte, ya que en el siguiente post te vamos a enseñar a cultivar tú misma tomates cherrys de la forma más sencilla en solo cinco pasos. ¿Te interesa? Pues presta atención y toma nota.

Y es que cuando se trata de crear un huerto doméstico, el tomate desempeña un papel protagonista ya que se muestra como una de las plantas más populares y que producen un mayor fruto, además de que requieren una menor atención que otras plantas.

Aquí entran en juego los tomates cherrys, que están muy de moda actualmente debido a que además de estar deliciosos, ofrecen muchas facilidades a la hora de cultivarlos por ti misma: crecen a un ritmo realmente elevado, maduran muy rápido y encajan con cualquier tipo de bocado. Un buen ejemplo de buenos tomates de cultivo son los tomates cherrys el camaleon verde. Vamos a ver los pasos para cultivarlos:

Siembra las semillas

Lo primero que tienes que hacer para cultivar tus tomates es plantar las semillas en un contenedor especial durante unas 6-8 semanas, y que a poder ser que se encuentre en interior. Deberás llenar el recipiente con una tierra específica para la siembra de semillas que puedes encontrar en cualquier vivero o tienda especializada y a continuación sembrar las semillas de tomate.

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La importancia de recibir luz

Para disfrutar del mejor cultivo de tus tomates deberás situar el contenedor en el que has plantado las semillas en alguna zona que reciba iluminación solar de forma directa. En el momento en el que las semillas comiencen a germinar es importante que reciban la cantidad necesaria de sol, ya que ésta será fundamental para que puedan crecer fuertes y firmes.

Lo más recomendable es situar un ventilador a una baja velocidad cerca de las plantas durante aproximadamente unos 5-10 minutos dos veces al día. En caso de no disponer de ventilador puedes probar a soplar, ya que será lo más parecido a la sensación de aire o brisa.

Trasplanta las plantas del contenedor a la tierra

El siguiente paso será trasplantar las plantas de tomate del huerto a la tierra tras dejar pasar dos días desde el momento en que hayan brotado. Es importante que cuando las plantes se rieguen en abundancia con un producto en el que se debe mezclar agua y un fertilizante nitrogenado.

Deberás tener cuidado a la hora de manipular las plantas para trasplantarlas, ya que si las tocas bruscamente las raíces podrías producir una conmoción. Al ir a sembrar las plantas en el jardín es recomendable que dejes un espacio de separación de 24 centímetros como mínimo.

Continúa regando y fertilizando

Después de realizar el trasplante deberás continuar regando y fertilizando las plantas. Lo más recomendable es que las riegues en abundancia y con bastante frecuencia, así como que continúes dándole fertilizantes ricos en nitrógeno antes de que florezcan, y pasar a un fertilizante con un alto contenido de fósforo y potasio una vez haya florecido.

Mantén el agua y la humedad alejadas de las hojas

Es fundamental para que todo salga a pedir de boca que consigas mantener alejadas tanto al agua como a la humedad de las hojas, ya que las condiciones tanto de agua como de humedad son fundamentales para disfrutar de los mejores resultados.

Después únicamente tendrás que esperar entre 40 y 50 días hasta poder consumir tus tomates. Durante todo este tiempo es importante que sigas prestándole atención.

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